Del amor y otros demonios

No. Este no es el post en el que voy a escribir sobre la admiración que siento por Gabriel García Márquez. Este es un post sobre un asunto controvertido, de esos que no dejan indiferente.

Bien por nuestras decisiones o por las que toman otros pero que nos afectan, debemos enfrentarnos a las consecuencias de nuestros actos y no siempre tenemos una alternativa que culmine en final feliz.  Hoy en particular esta afirmación cobra más sentido que nunca: el gobierno de Mariano Rajoy retira la reforma de la ley del aborto; unas horas después, Alberto Ruiz Gallardón, Ministro de Justicia y promotor de dicha ley, dimitía.

Afrontar un embarazo no deseado, o la perspectiva de que no todo salga tan bien como esperabas, no es fácil.  Es una situación por la que ninguna mujer debería pasar, pero este mundo dista mucho de ser perfecto.

En el libro de García Márquez intentan sacar el “demonio” de una niña cuyo único pecado es el amor que siente por otra persona.  El aborto es otro de esos “demonios” asociados al amor.  Un tema que polariza, que divide a la sociedad.  Es un asunto en el que todos tenemos una opinión.

Y esta es la mía:

En la legislatura anterior, el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero realizó una reforma de la Ley del aborto que me pareció excesiva y poco útil… Lo mismo intentaba el ejecutivo de Mariano Rajoy.  Y lo hacía porque buscaban defender la opinión de una importante parte de la población que fue dejada de lado con la ley anterior. Pero también existen grupos con una posición contraria y que hoy vuelven a tener la esperanza (y el derecho) a ser escuchados.  Entre unos y otros, tanto en la derecha como en la izquierda, representan a una mayoría de la población.

Pero algunos, como yo, nos encontramos en un limbo.  No aceptamos ni una posición, ni la contraria.  La realidad tiene muchos matices, no existe el “conmigo o contra mí” cuando hablas de un tema tan delicado, tan sensible, como la vida humana o el derecho a elegir.

Para mí, en el desarrollo y aprobación de una ley del aborto debe primar el consenso.  Debe primar la oportunidad de escuchar a todas las voces: las que están a favor y las que están en contra.

No puede existir un “derecho al aborto”, tay como pretendía Zapatero.  Pero tampoco se podía penalizar a la mujer que decidiese hacerlo, como había pretendido el ejecutivo de Rajoy.

Una joven, una adolescente, no debería abortar sin el conocimiento de sus padres.  Es absurdo que requiera más permisos para hacerse un tatuaje que para interrumpir un embarazo. Pero una mujer adulta, plenamente consciente, tampoco debería irse a Londres cuando decide que todavía no es el momento de ser madre.

Si queremos una generación de mujeres y hombres responsables y conscientes de sus decisiones, empecemos por darles una educación sexual clara.  Si un gobierno quiere reducir los embarazos no deseados, debe hacer lo posible para que nuestros jóvenes conozcan los riesgos que esto conlleva.

En mi opinión, una ley del aborto congruente debe ser una ley de plazos, con supuestos muy claros y delimitados.  Sin convicciones políticas ni religiosas, basada en un consenso médico y no político.  Trabajemos juntos por una ley del aborto libre de prejuicios ideológicos o religiosos.  Trabajemos juntos para que las mujeres nos sintamos apoyadas y protegidas si alguna vez debemos tomar esta difícil decisión.  Espero que hoy estemos un paso más cerca de ese momento.

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