Sin filtro

Instagram es una red social/aplicación para compartir fotos y vídeos. Permite a los usuarios aplicar efectos fotográficos como filtros, marcos, colores retro y vintage, para posteriormente compartir las fotografías entre los otros usuarios de la aplicación y a través de redes sociales como Facebook, Tumblr, Flickr y Twitter (Wikipedia).  Al igual que en esta última, en Instagram tienes seguidores y puedes seguir a otros usuarios.

Una característica distintiva de la aplicación es que da una forma cuadrada a las fotografías en honor a la Kodak Instamatic y las cámaras Polaroid, contrastando con la relación de aspecto 16:9 que actualmente usan la mayoría de las cámaras de teléfonos móviles.  Algunos de los filtros más utilizados buscan darle a las fotos el mismo efecto de las fotos instantáneas de la antigua Polaroid Supercolor 635 (o cualquiera de los otros modelos de la época).

Polaroid Supercolor 635

Instagram fue creada por Kevin Systrom y Mike Krieger, y lanzada en octubre de 2010. La aplicación rápidamente ganó popularidad, con más de 100 millones de usuarios activos en abril de 2012 y superó los 300 millones en diciembre de 2014 (Wikipedia).

Hay más de 124 millones de fotos en Instagram que usan la etiqueta (hashtag) #nofilter (sin filtro).  Si añadimos sus diversas variantes, más aquellas que se incluyen en otros idiomas, como el español, hay cerca de 135 millones de fotos que se han subido a la red social sin aplicar ningún tipo de edición de color, brillo o contraste.

En Instagram es motivo de orgullo subir fotos sin filtros.  Es una demostración de la capacidad que tienes de hacer fotos impactantes sin necesidad de recurrir a los recursos que te ofrece la aplicación.  También es una forma de compartir lo que consideras “real”, separándolo de aquello que consideramos “artificial” o una versión edulcorada de la realidad.

Creo que es la única red social en la que puedes compartir algo, sin aplicar filtros, con la certeza de no estar cometiendo un error.  En todo caso, al no aplicar un filtro en Instagram, lo peor que te podría pasar es que tu foto no llegue a ser todo lo impresionante y asombrosa que esperabas… Con la única consecuencia de ver reducido el número de “me gusta” que podía recibir.  Pero repito, es la única red social en la que puedes darte ese lujo.  En las demás es necesario aplicar unos cuantos filtros, sobretodo mentales.

¿A qué llamo “filtro mental”? A esa reflexión previa que todos deberíamos hacer antes de compartir algo en redes sociales o de expresar nuestra opinión.  No hablo de censura, ni de limitaciones a la libertad de expresión; es sencillamente una cuestión de sentido común.  Por muy cerrado que creas que tienes tu perfil, en el momento en el que alcanzas una masa crítica de contactos (y no hablo de miles, con llegar a varias decenas ya está asegurado) pierdes el control sobre lo que publicas.  Sólo eso ya debería ser motivo suficiente para pensárselo dos veces antes de subir aquella foto que a ti te hace gracia, pero en la que tu amiga no sale tan bien parada.

Pongo un ejemplo: Cuando  Alicia Ann Lynch eligió disfraz para el pasado Halloween, le pareció que sería gracioso ir vestida tal que así:

BYBSeZ0IYAAg1UtNada más y nada menos que como víctima del atentado de la maratón de Boston. Ole, ole y ole.  Aquí fallaron todos los filtros, a saber:

  1. El filtro mental: no saltó la alarma del sentido común que te dice “esto no es buena idea… a priori puede parecer gracioso, pero a lo mejor alguien se siente ofendido”.
  2. El filtro físico: al verse vestida, con la sangre falsa corriendo por las piernas, sigue pensando que puede ser una idea graciosa para ir a la fiesta de turno el 31 de octubre.
  3. El filtro fotográfico: le hacen la foto (con pose incluida), la ve… y le gusta. Siguen sin saltar las alarmas.
  4. El filtro social: todavía tiene una oportunidad de quedarse la foto para sí misma… pero no. Decide compartirla en Twitter y en Instagram.

Y en ese momento se desata el infierno.  Linchamiento público a lo largo y ancho de todas las redes sociales. Da igual lo que Alicia Ann dijera o hiciera a continuación, el agravio ya estaba hecho.

Todos podemos cometer errores, y debemos aprender de ellos. Todos hemos pasado por decir algo inapropiado o compartir una foto sin pedir el permiso de los otros participantes… Es parte del aprendizaje que debemos adquirir al usar las redes sociales.  Pero el mundo está cambiando y lo que antes se quedaba como un chiste privado, hoy se vuelve viral.

Una cosa es lo que decimos en la República Independiente de Nuestra Casa y otra muy distinta lo que gritamos a viva voz ante el mundo. Aunque hay mucho ruido, con millones de personas hablando al mismo tiempo… siempre hay alguien dispuesto a escucharte y también a ponerte en evidencia.

Ante la duda, aquí está la guía definitiva:

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Y si sigues dudando, posiblemente es mejor que no lo compartas.

Hasta hace unos años, lo que pasaba en Las Vegas se quedaba en Las Vegas… Pero hoy se queda en Facebook, Twitter, YouTube e Instagram.

Boston Marathon Bombing Victim Halloween Costume Prompts Online Fury: http://www.huffingtonpost.com/2013/11/03/boston-marathon-victim-costume_n_4208720.html

Un comentario en “Sin filtro

  1. Pingback: Fuera de contexto (Sin filtro, parte II) | Del timbo al tambo

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