¿Postureo corporativo?

El postureo del corredor

Desde que @diarioresponsable me “presentó” a Fundéu BBVA (Fundación del Español Urgente), me he convertido en seguidara de esta institución. Su objetivo es impulsar el buen uso del español en los medios de comunicación…  y por extensión, entre el público en general. Algo que nos hace falta.

Asesorada por la Real Academia Española, Fundéu hace recomendaciones diarias sobre el uso del español y responden a las dudas que reciben continuamente.  De hecho, a mí me han resuelto todas las que les he planteado.  Una de las cosas que más me gusta es la actualidad de los temas que tratan y su mente abierta para analizar y explicar la realidad de nuestra lengua, particularmente cuando de neologismos se trata.

Uno de esos neologismos que han comentado recientemente (bueno, hace casi un año) es “postureo” y su verbo “posturear”, que claramente se derivan de la palabra postura.  Según ellos mismo explican, la palabra postureo es un término lingüísticamente válido, que ha surgido en las redes sociales, y se utiliza para descalificar actitudes o situaciones impostadas y artificiales.  Un claro ejemplo serían esas fotos y videos que se comparten en Facebook, Instagram o similares en los que aparecemos haciendo ciertas actividades socialmente muy bien vistas o valoradas, y que son compartidas sólo para que se sepa qué hemos hecho… Que lo que no se comparte es como si no hubiese ocurrido (aquí entono un sonoro mea culpa  o como dirían los anglosajones: been there, done that).

Por mi cercano pasado laboral, hay un postureo en particular sobre el que me gustaría reflexionar: el postureo corporativo. ¿Es genuino ese interés que muestran las empresas por mejorar la sociedad de la que son partícipes o es un simple gesto de postura para tener una mejor imagen?

En resumidas cuentas: ¿Es la RSC un postureo corporativo?

Empecemos por entender qué significa responsabilidad social corporativa (RSC), responsabilidad corporativa (RC), responsabilidad social empresarial (RSE) y todas las combinaciones y permutaciones posibles de esas palabras y sus correspondientes siglas.

Obviamente el término hace referencia a la empresa y a su compromiso con la sociedad.  Se le llama “responsabilidad” y no “obligación” porque dicho compromiso es voluntario; es decir, se materializa llevando a cabo iniciativas que van más allá del cumplimiento legislativo y regulatorio. Esta voluntariedad debe reflejarse en los tres pilares del comportamiento empresarial: el comportamiento ético, el social y el ambiental. Y aquí es dónde la cuestión se tuerce.

Una de las principales críticas de las organizaciones no gubernamentales (lo que se conoce como tercer sector) es que esa definición se queda corta porque, incluso si asumimos que las empresas siempre cumplen con la legislación vigente (lo cual para muchos ya es discutible), el nivel de exigencia de las leyes no es el adecuado en muchos aspectos, ni tampoco es el mismo en los distintos países en los que una empresa desarrolla su actividad.  Si ya las obligaciones pueden variar en función del país en el que se encuentre la empresa… ¿se puede esperar realmente que adquiera un compromiso voluntario que vaya más allá?

Este comportamiento diferenciado en función de la ubicación es lo que se conoce como dobles estándares o doble racero.

Es el caso de empresas que derivan su actividad productiva a países en vía de desarrollo porque pueden acceder a mano de obra más barata, con condiciones laborales “más favorables” para los empleadores, tales como jornadas laborales más largas, menor coste de las horas extras, menos vacaciones, ausencia de sindicatos o cero protección en el caso de las trabajadoras en edad fértil o de menores de edad.  Cuando una empresa muda parte de su actividad a Bangladesh, pero implanta los estándares laborales que maneja en países desarrollados, está ayudando a mejorar la calidad de vida de sus empleados locales.  Si la empresa permite que las madres y los padres puedan disfrutar de un permiso de maternidad y paternidad, ofrece un salario digno o vacaciones remuneradas a sus empleados -incluso cuando la legislación no le obliga a ello-, estamos hablando de una empresa socialmente responsable.

Pero cuando una empresa solo cumple con la exigente legislación ambiental vigente en Europa mientras desarrolla su actividad en suelo europeo, y no cumple con la misma si está en Tanzania o Zambia (aunque si cumpla con la legislación local), no podemos hablar de responsabilidad social corporativa, por mucho dinero que esa multinacional destine a construir escuelas y hospitales en el sureste africano.

Responsabilidad empresarial supone aplicar altos estándares ambientales, sociales y éticos, los mismos que se aplicarían en Europa, aunque desarrollen su actividad en países con una legislación más laxa.

Conclusión 1: las empresas que aplican los mismos estándares de desempeño, indistintamente del lugar donde desarrollen su actividad, son ética, social y ambientalmente responsables.

Conclusión 2: equiparar la responsabilidad social corporativa con la filantropía es la salida fácil que ya no cuela.  En ese caso podemos hablar de postureo.

Obviamente, esto es mucho más fácil de exigir (por parte de las organizaciones no gubernamentales) que de cumplir (por parte de las empresas). Me consta que muchas multinacionales realizan un importante esfuerzo por mejorar en su desempeño. Destinan recursos y personas a identificar las áreas de mejora y establecer planes con iniciativas a corto, medio y largo plazo para alcanzar esos altos estándares.  Es un proceso continuo, difícil de implantar y arduo de conseguir.  Lo importante es que se mantengan en ese camino.

Luego está la cuestión de la responsabilidad colateral o subsidiaria.  Y en este caso hablo de la relación con proveedores y contratistas. Existen muchas empresas candidatas a llevarse el premio de “mejor empresa para trabajar”… pero, ¿se podría decir lo mismo cuando son clientes? Otro punto fundamental en la verdadera responsabilidad social corporativa es la relación que una compañía mantiene con las empresas a las que compran bienes y servicios.  ¿Te quedas siempre con el proveedor más barato o contratas a aquellos que pueden demostrar que también cumplen con unos estándares mínimos de comportamiento, so pena de pagar más por un producto de calidad similar? Si yo -como empresa- soy estupenda con mis empleados pero me da igual que mis proveedores no cumplan con la legislación laboral, haciendo la vista gorda cuando estos someten a los suyos a jornadas interminables para que yo obtenga productos más baratos, indirectamente estoy apoyando un comportamiento muy poco responsable.

Recientemente saltaban noticias sobre las condiciones laborales de los inmigrantes que están trabajando en las obras de preparación para el Mundial de Fútbol Qatar 2022. Y si, vale que las grandes marcas que apoyan el Mundial no tengan absolutamente nada que ver con las condiciones laborales en oriente medio… pero eso tampoco les exime de la responsabilidad que han asumido al apoyar un evento que se llevará a cabo en un país con un dudoso historial de respeto por los derechos humanos. Las críticas no se han hecho esperar.

Conclusión 3: Esta es la segunda vuelta de tuerca de la RSE.  Las empresas también han de extender su esfera de influencia positiva ahí por donde van.  Lo contrario tiene mucho de postureo y poco de responsable.

Pero al final del día el principal problema es que no nos creemos la milonga de la responsabilidad corporativa porque vemos cómo las empresas son ágiles para resaltar sus virtudes y lentas (o nulas) para reconocer sus defectos.  Tradicionalmente han pecado al ensalzar sus triunfos, pero sin hablar abiertamente de sus errores cuando las cosas no salen tan bien.  Mientras muchos informes de responsabilidad corporativa sigan pareciendo más una publicidad que una rendición de cuentas, las empresas no tendrán la credibilidad que tanto cuesta conseguir y tan rápido se puede perder.

Como dicen en el spot publicitario de una gran empresa española: “Somos una gran compañía…una compañía comprometida con las personas y con las empresas… En [inserte aquí el nombre de la compañía] creemos que esto para ti es BLA, BLA, BLA. Por eso nosotros preferimos hacer y después decir.”

Conclusión 4: la transparencia es un pilar de la responsabilidad corporativa.  Es mejor que lo cuentes tú y no que nos lo cuenten otros.

Conclusión 5: la sociedad sigue sin ver coherencia entre lo que las empresas cuentan y lo que hacen.  Primero se hace, para después contar: cualquier otro comportamiento es simple y llano postureo.

Lo de las empresas y su RSC es como aquel dicho de la mujer del César… No solo deben serlo, sino además parecerlo.  El problema es que muchas se quedaron en lo segundo y se les olvidó lo primero.

Referencias:

Postureo y posturear, neologismos válidos: http://www.fundeu.es/recomendacion/postureo-y-posturear-neologismos-validos/

Fundéu BBVA: http://www.fundeu.es/sobre-fundeu/quienes-somos/

People Make Anti-Logos To Urge Sponsors To Withdraw From Qatar 2022 World Cup: http://www.boredpanda.com/qatar-2022-world-cup-human-rights-sponsor-anti-advertisement/

World Cup sponsor logos redesigned to protest labor abuses in Qatar: http://www.theverge.com/2015/5/27/8665627/world-cup-qatar-sponsor-logos-slavery-fifa

Por qué no debes creerte la milonga de la Responsabilidad Social Corporativa: http://www.infolibre.es/noticias/opinion/2014/04/24/por_que_debes_creerte_milonga_responsabilidad_social_corporativa_16203_1023.html

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