Fofisana

Me duele todo.  Tengo agujetas en todo el cuerpo y cada vez que bajo escaleras o me siento en una silla parece que adolezco de aquello que se sufre en silencio, porque camino haciendo movimientos muy poco naturales. Voy por la vida tal que así:

El dolor muscular, también conocido como agujetas, se siente en una parte del cuerpo un tiempo después de haber realizado un esfuerzo físico no habitual, de manera reiterada y durante un espacio de tiempo considerable (1). Es el primer síntoma que aflora el 1 de enero y/o el 1 de septiembre, coincidiendo con el inicio del año natural o escolar, cuando nos venimos arriba y volvemos al gimnasio, salimos a correr o “elegimos un mal día para dejar de fumar”.

Mi caso es un poco particular.  Ese momento medio epifanía- medio “debería hacer deporte” me llegó hará cuatro años y desde entonces, aunque muchas veces de forma más intermitente que lo que me hubiese gustado aceptar, practico alguna actividad deportiva.

Pero ahora me he convertido: desde el pasado 15 de mayo profeso la religión del crossfit.  Todavía no tengo el status de supernumeraria, porque no he hecho los votos de celibato gastronómico; así que –de momento- sigo comiendo hamburguesas, patatas fritas, brownies con helado o cualquier otro postre que me permita ingerir más de 500 kcal por cada 100 gr de remordimientos convertidos en carbohidratos.

Después de todo podría decir que oficialmente soy una fofisana, con abdomen renacentista y tó… pero no.

Si los anglosajones tienen creatividad para inventar palabros nuevos, los que hablamos la lengua de Cervantes no nos quedamos atrás. No sé quién se inventó el término “fofisano” en español, pero se merece un ole, ole, ole. Es la mejor traducción posible para la versión original en inglés “dad bod”, que viene a ser la conocida barriga cervecera.  Dicho esto, nótese que el término en inglés es masculino.  Por tanto, técnicamente el término fofisano sólo debería aplicar a los hombres que hacen ejercicio, pero que no tienen ni tableta de chocolate, ni six-pack porque ellos si se los comen o beben, según sea el caso.

La genética de hombres y mujeres es claramente distinta.  En las mujeres la grasa o tejido adiposo tiende a distribuirse en los muslos y las caderas. En los hombres se acumula especialmente en el tronco y el abdomen (2).  De aquí que ellos tiendan a tener su curva de la felicidad pero a nosotras nos preguntan si estamos embarazadas…

¿Qué pasa? ¿Qué la tripa en cuestión sólo es admisible en ellos? ¿Es que aquello de tener grasa y practicar deporte es exclusivo de los hombres?

A lo mejor el problema radica en que a los hombres tradicionalmente se les cría y educa en las actividades deportivas. Mientras ellos reciben de regalo un balón de fútbol o un bate y una pelota de béisbol, para que salgan a la calle y se cansen corriendo; a nosotras nos regalan barbies…  ¿Para que nos cansemos de qué…? ¿de hablarle y probarle modelitos?

En los chicos, practicar deporte aumenta su autoestima, evita su sedentarismo, aprenden el valor del esfuerzo y de la disciplina, les ayuda a socializarse, a sentirse parte de un equipo y a fraternizar.  Por algo siguen quedando para jugar al fútbol o al tenis cuando ya están en la treintena, y les da igual tener tripita porque practican una actividad deportiva que les llena de endorfinas y les deja con una sensación de satisfacción personal que les dura para el resto de la semana.  Ya no te digo la parte de las cañas que vienen después… Planazo completo.

Si es todo ventajas… ¿por qué las niñas siguen abandonado sistemáticamente las actividades deportivas? En el paso de primaria a secundaria, es decir, entre los 12 y los 16 años, las chicas dejan de practicar deporte con un ratio de abandono que duplica el de los chicos. Lo más triste de este abandono son los motivos. A lo largo de 25 años de investigación, la Fundación para el deporte femenino (Women’s Sports Foundation) ha identificado los principales factores que contribuyen a esta alarmante estadística (3):

  1. Acceso limitado: las chicas tienen muchísimas menos oportunidades de participar en deportes. Las actividades deportivas extraescolares son más limitadas y el acceso a las mismas suele ser comparativamente más costoso. Además, las instalaciones deportivas muchas veces no cuentan con las condiciones necesarias para las chicas.
  2. Seguridad en desplazamientos y transporte: aunque nos cueste reconocerlo, las chicas siguen siendo muchísimo más vulnerables a abusos (físicos y verbales) cuando van solas por la calle. Que decir si añades el factor del país o de la cultura machista. Es un importante motivo para quedarse en casa.
  3. Estigmas y prejuicios: los hay que siguen creyendo que una “señorita” no debería practicar deporte, que eso de correr y sudar es cosas de hombres, que las mujeres que los practican son “marimachos” y que ellas deben quedarse a aprender las labores del hogar.
  4. Falta de adecuados modelos femeninos a seguir: a las chicas las bombardean con imágenes de belleza externa pero no con ejemplos de mujeres deportistas de élite exitosas y llenas de confianza. Es lamentable escuchar y ver cómo critican el cuerpo de Serena Williams, una mujer que ha conseguido todos los trofeos posibles en el tenis, porque no cumple con el canon de belleza.  Por cierto, so pena de que esto suene muy ruin: María Sharapova, sin tener los títulos de Serena, durante 2014 ingresó en su cuenta bancaria 10 millones de dólares más que la menor de las Williams, gracias a acuerdos publicitarios. (4)(5)

Según las Naciones Unidas, cuando las niñas practican deporte tienen más probabilidades de asistir a la escuela y participar activamente en la sociedad. Cuando las mujeres y las niñas pueden entrar al campo de juego, también tienen más oportunidades de asistir a la escuela, participar con confianza en el aula de clase, en el trabajo, en una sala de juntas, y convertirse en líderes de la sociedad. (6)

Es hora de promover el deporte entre las chicas, para conseguir que tengamos una imagen más real y positiva de nosotras mismas, para que tengamos la confianza necesaria para dar un paso al frente y hacer valer nuestra voz… Para plantarle cara a cualquiera que considere un insulto decir que “corres, juegas o saltas como una chica”… Para que nosotras también podamos decir con orgullo que somos fofisanas.

REFERENCIAS

(1) Definición de agujeta https://www.google.es/webhp?sourceid=chrome-instant&ion=1&espv=2&ie=UTF-8#q=que%20son%20las%20agujetas

(2) Cómo se distribuye la grasa corporal http://www.dmedicina.com/vida-sana/2001/05/31/como-distribuye-grasa-corporal-9360.html

(3) Reasons why girls drop out of sports https://www.fastandfemale.com/girls-in-sport/reasons-girls-drop-sports/

(4) No room for body image criticism in Serena Williams’ Grand Slam chase http://www.si.com/tennis/2015/07/14/serena-williams-body-image-wta-tennis

(5) Why does Maria Sharapova earn $10 million more in endorsements than Serena Williams? http://ftw.usatoday.com/2015/09/serena-williams-addresses-why-maria-sharapova-earns-10-million-more-in-endorsements

(6) Empowering Women and Girls Through Sports Initiative http://eca.state.gov/programs-initiatives/sports-diplomacy/empowering-women-and-girls-through-sports#sthash.mTnaym7e.dpuf

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