Advertencia: contiene spoilers

Todos hemos sufrido en nuestras carnes que alguien nos suelte un spoiler. Por otro lado, si como en mi caso, lees los cómics de “Los Muertos Vivientes” o llevas al día la serie de libros de “Canción de Hielo y Fuego”, es muy probable que también le hayas reventado la trama a algún desprevenido seguidor de las series The Walking Dead o Juego de Tronos.

En mi oficina hemos llegado a ese punto en el que ya lo llamamos “hacer un Ángela”(1) porque es muy probable que nuestra amiga del mismo nombre suelte uno o dos spoilers durante la sobremesa, cuando irremediablemente vamos a hablar de las series que se emiten actualmente o de las películas que están en cartelera.

¿Negligencia venial, fruto del apasionamiento temporal durante una discusión animada sobre aquello que tanto nos gusta, o un malintencionado tráfico de información privilegiada que bien podría catalogarse como pecado capital en toda regla?

Creo que todos podemos coincidir en que ya no pasa nada si alguien dice que Bruce Willis estaba muerto todo el tiempo o que Darth Vader es el padre de Luke Skywalker. Pero, ¿qué pasa cuando alguien está esperando que la serie salga con doblaje o subtítulos en español y le sueltan –sin pedirlo- información crucial sobre el siguiente capítulo? ¿Qué podemos hacer cuando acaban de decirte la palabra mágica que hace que ahora todas las piezas encajen? ¿Importa mucho saber de antemano qué significaba “Rosebud”?

Es más… me atrevo a preguntar: ¿Todavía queda alguien por ahí que no sepa que Eddard Stark muere al final de la primera temporada (técnicamente, del primer libro) o que a Jack y a todos los demás habitantes de la isla antes o después “les llega su hora”?

Al final de la historia, como suele suceder con las mejores películas, la respuesta está en los ojos del espectador, dependiendo del lado del spoiler en el que te encuentres.  Dado que a estas alturas los spoilers deben ser responsables de acabar casi con tantas amistades como el Monopoly y el UNO juntos, creo que es mejor que entre todos los interesados quede claro en qué momento una información debe dejar de considerarse spoiler y puede empezar a considerarse información de dominio público.  Sinceramente, si a estas alturas de la vida todavía no has visto Lost (Perdidos) o la primera temporada de Juego de Tronos… no nos engañes: no la vas a ver.

Si lo pensamos detenidamente, hay dos condiciones fundamentales que nos ayudarán a dictar sentencia y condenar a nuestro querido amigo friki al ostracismo o a entonar el mea culpa, esto me lo busco por no llevar las series al día.  La primera se llama TIEMPO y la segunda se llama OPORTUNIDAD.

Si una serie o película fue emitida hace ya cierto TIEMPO, hablar de lo que sucede en la misma no puede considerarse spoiler.  Para los de mi generación no puede ser un spoiler que alguien diga en voz alta que Tyler Durden es un amigo imaginario.  NOTA: esta limitación temporal no aplica a los libros. El otro día mi hijo me dijo quién era el asesino en “Diez negritos” y ya me fastidió el final.

Así como en las investigaciones de homicidios los primeros sospechosos se identifican entre aquellos que han tenido la OPORTUNIDAD de asesinar a la víctima, en las cenas de amigos se pueden identificar a los francotiradores de spoilers entre aquellos que tienen (y aprovecharán) la oportunidad de contar todas las películas y series que han visto las dos últimas semanas, mientras los demás dejamos todo para luego porque no nos da la vida para tanto o porque sufrimos un caso grave de procrastinación.

Así que, entre víctimas y verdugos de los spoilers, por favor lleguemos a un acuerdo para que las cenas de este mes no se conviertan en una sangría peor que la de Reservoir Dogs.

Por cierto, me gusta pensar que pongo cuidado en el uso que hago del español, minimizando los anglicismos, en particular, y los extranjerismos en general. Voy destrozando mi lengua materna ahí por donde voy, pero supongo que ser partícipe consciente de ese genocidio lingüístico – si bien no me exime de responsabilidad- por lo menos me ayuda a mejorar en el largo plazo.

Intento encontrar los equivalentes castellanos de términos anglosajones muy extendidos, y aunque el cuerpo me pide escribir tweet, al final lo deletreo como tuit. Pero el término spoiler será la excepción que confirme la regla, el último bastión inglés en mi jerga castiza. Fundéu, la Fundación del Español Urgente, propone el uso de destripe como sustituto de spoiler.  Puede ser gramaticalmente correcto, pero yo lo lamento mucho, un destripe nunca tendrá ese sabor agridulce del spoiler.

 

Dos regalos:

 

 

 

 

  • (1) ¡Con todo mi cariño, guapetona! Lo sabes 🙂

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